ARTÍCULO:



La Impotencia Rabiosa x Michale Meschke
extraído de la revista PUCK nº3 "Títeres y Sociedad"


¿Teatro peligroso?

Las palabras "democracia" y "socialismo" cambian de sentido no ya según las épocas y paises, sino también de un día para otro y en un mismo lugar, como podemos observar ahora mismo. En América Latina, por ejemplo, todo teatro es considerado político, en la medida en que la represión está constantemente presente. Toda expresión de vida, y particularmente el teatro, es inmediatamente formulada en términos políticos. Desde este punto de vista, nuestra distancia europea ante una formulación directamente política parece más bien inconsciencia o lujo.




Hace diez años, en ciertos paises fascistas de América Latina, nuestro teatro no pudo representar Ubú rey, parodia, no obstante, relativamente "inocente" de un dictardor. ¿Supuso eso una victoria para nostros, una satisfacción? No, fue un fracaso, que demostraba la impotencia del teatro político, pues no pudimos estar precisamente donde teníamos que estar.

En cambio, el mayor éxito de ese espectáculo se produjo en 1988, en Manila, justo después de la caída del dictador Marcos. Después del espectáculo, la gente subía al escenario para decir que ningún público podría comprender mejor el mensaje político de Ubú rey, porque el espectáculo traducía su propia realidad. ¿Teatro Peligroso? Seguramente no: era "demasiado tarde". Si hubiéramos interpretado Ubú rey antes, con Marcos, tal vez habría resultado peligroso.

El Títere Impotente

Sólo una cosa es segura: que, en ciertos momentos de la historia, la palabra, la imagen, el espectáculo (y por tanto incluso el títere) pueden tener un poder: el poder de amenazar a otros poderes, de convertirse en algo peligroso. Las pruebas nos las proporciona el propio poder: corta l amano a Víctor Jara, condena a muerte a Rushdie. Carezco de un ejemplo similar entre los marionetistas. Quiero creer que se trata de una coincidencia, y que en principio no tendría que haber diferencias entre los marionetistas y los demás artistas, si se concibe el títere come portavoz de ideas.

No obstante, en Praga, durante la II Guerra Mundial, los nazis dejaron que el teatro de Spejbl y Huvinek siguera funcionando mientras los teatros de actores eran cerrados. Y ya en la Inglaterra puritana de Cromwell, el teatro de Punch conoció una oleada de popularidad tras la expulsión del país de las compañías italianas de la commedia dell´arte, quer se consideraban demasiado subersivas. ¿Pero se prohíben los títeres por temor al desprestigio o se trataba de una simple burla? Me parece que esto indica más bien una impotencia del títere como instrumento "peligroso".

Por un Teatro Político

Pero también existe otro teatro, el teatro obligado a sobrevivir en un sistema que rechaza, y que trata de mantenerse fiel a su compromiso con los símbolos y con la alegoría. Entonces el grado de la represión es lo que decide hasta donde se puede llegar. ¿Es peligroso este tipo de teatro? No, porque ir demasiado lejos sería suicida. Sigue siendo, no obstante, un teatro político, que participa -discretamente, es cierto- en la crítica de la sociedad. Un ejemplo magnífico: El Teatro Drak en Checoslovaquia.

Todo teatro refleja nuestro compromiso social, pero el que decide luchar por fuerza tiene que ver que, como instrumento político, el arte se ve superado por otros instrumentos más eficaces, desde el parlamentarismo hasta la revolución. De ahí, nuestro sentimiento de impotencia. Nos apartamos, deprimidos por no poder cambiar el mundo con nuestro arte, huimos a un mundo de ilusiones, fabricamos bonitos títeres, tratamos de sobrevivir cuando quizá ya estamos muertos. ¿Qué hacer?

Debemos preservar nuestra rabia, alimentarla. Ella nos demuestra que somos seres vivos. Nos impide perder el respeto hacia nosotros mismos. ¿Un "matrimonio" entonces, entre la impotencia y la rabia? Incluso en una sociedad de bienestar materialista, como la de los países ricos, este proceso es necesario para vivir. Sobre todo en ellos, quizá.

Michael Meschke     
 Director de teatro de títeres

,s,